El rincón del perro o del gato suele ser el sitio más desordenado de la casa, y casi siempre por las mismas tres razones: los cuencos se mueven, el suelo acaba mojado y el saco de pienso no tiene dónde ir.
Se arregla con poco.
Los cuencos no deberían moverse
Un perro que empuja el cuenco mientras come acaba comiendo por medio pasillo. Y no es manía suya: si el cuenco resbala, lo persigue.
Hay dos formas de arreglarlo. La primera es una base que agarre: una alfombrilla absorbente con base de goma sujeta los cuencos y además recoge el agua que cae, que es la otra mitad del problema.
La segunda es levantarlos. Un comedero elevado pone la comida a la altura del pecho del animal, y eso tiene una ventaja que mucha gente no conoce: el perro no tiene que bajar y estirar el cuello en cada bocado. Para perros medianos y grandes, y para animales mayores con las articulaciones tocadas, se nota.
Un apunte honesto: sobre el comedero elevado y los problemas digestivos hay estudios que apuntan en direcciones distintas, así que no te vamos a vender que previene nada. Lo que sí es seguro es que el animal come más cómodo y que se derrama menos.
El pienso, cerrado y con ruedas
El saco abierto con una pinza es el sistema que usa casi todo el mundo y es el peor de todos. El pienso pierde grasa y aroma al contacto con el aire, y el animal lo nota: por eso hay perros que dejan de comer con ganas a mitad de saco.
Un contenedor hermético mantiene el pienso como el primer día y, de paso, lo deja fuera del alcance de insectos y de un perro espabilado. Las ruedas parecen un detalle tonto hasta que tienes que mover 15 kilos para fregar debajo.
Para elegir el tamaño: 20 litros valen para un saco de 7-8 kg, 30 litros para uno de 12 kg y 40 litros para los sacos grandes de 15-20 kg.
Si come demasiado rápido
Un perro que se traga la comida en treinta segundos ni la mastica ni la disfruta, y traga aire por el camino.
Una estera de lamer obliga a comer despacio: se extiende la comida blanda por los surcos y el animal tiene que trabajarla con la lengua. Además de ralentizar la comida, lamer es una actividad que calma. Muchos dueños la usan justo antes de quedarse solos en casa, o durante el baño y el corte de uñas.
Las garrapatas: mejor tener la herramienta antes
Si sales al campo con tu perro, tarde o temprano aparece una garrapata. Y el momento de buscar cómo quitarla no es cuando ya la tienes delante.
Lo que no hay que hacer: quemarla, echarle aceite, alcohol o vaselina, ni tirar con los dedos. Todo eso hace que la garrapata regurgite dentro del animal, que es justo lo que transmite las enfermedades.
Lo que sí funciona es un gancho extractor: se engancha por la base, se gira y sale entera, cabeza incluida, sin apretar el cuerpo. Vienen en varios tamaños porque una garrapata recién enganchada y una llena no tienen nada que ver.
Después, desinfecta la zona y vigílala unos días. Si el animal tiene fiebre, cojera o decaimiento en las semanas siguientes, al veterinario.
Monta el rincón entero de una vez
La clave no es comprar cosas sueltas, es que el rincón funcione como una unidad: comida, agua, pienso y las cuatro cosas que usas con el animal, todo en el mismo metro cuadrado y fácil de limpiar.
Cuando está así, se limpia en un minuto. Cuando está repartido por la casa, no se limpia nunca.
¿Cómo tienes montado el rincón de tu animal?
Cuéntanoslo en los comentarios: qué animal es, cuánto pesa y qué es lo que peor llevas de su rincón. Si tienes dudas sobre el tamaño de algo, pregúntanos y te lo decimos.
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