Calienta a la persona, no la casa entera: lo que gasta de verdad cada opción

Calienta a la persona, no la casa entera: lo que gasta de verdad cada opción

Cada octubre pasa lo mismo. Llega el primer día de frío de verdad, encendemos la calefacción de toda la casa a las seis de la tarde y la dejamos puesta hasta la hora de dormir. Estamos calentando noventa metros cuadrados para dos personas sentadas en el sofá.

Hay una forma mucho más barata de pasar el invierno: calentar a la persona, no el edificio. No es una frase bonita, son números. Aquí los tienes.

Lo que gasta de verdad cada opción

Los cálculos van a 0,15 € el kWh, una tarifa razonable en España hoy. Si la tuya es distinta, multiplica.

  • Radiador eléctrico o convector (2.000 W): unos 0,30 € la hora. Cuatro horas cada tarde son 1,20 € al día, unos 36 € al mes.
  • Calefactor cerámico PTC (1.200 W): unos 0,18 € la hora a plena potencia, y unos 0,12 € en modo 800 W, que para una habitación cerrada suele bastar.
  • Manta eléctrica (unos 100 W): unos 0,015 € la hora. Sí, céntimo y medio. Una tarde entera de cuatro horas no llega a 7 céntimos.
  • Batamanta (0 W): cero. No se enchufa.

La diferencia entre el radiador y la manta eléctrica no es de un 20 %. Es de veinte veces.

Calcula tu coste con tu tarifa

Los números de arriba van a 0,15 € el kWh y cuatro horas al día. Cambia los dos datos por los tuyos y mira lo que te sale.

Precio de tu kWh: €   Horas al día:

El mes se calcula con 30 días. Son cifras orientativas: el consumo real depende del termostato y del aislamiento.

Cuándo compensa cada una

El calefactor cerámico, para calentar rápido un espacio

Es la única de las tres que calienta el aire de la habitación, y por eso es la que más gasta. Compensa cuando necesitas subir la temperatura de verdad y deprisa: el baño antes de la ducha, el despacho las dos horas que trabajas en él, el dormitorio diez minutos antes de acostarte. La clave es usarlo en un espacio cerrado y por tiempo limitado, no dejarlo puesto toda la tarde.

Si vas a comprar uno, mira tres cosas: que tenga termostato, para que se apague solo al llegar a la temperatura y no esté tirando 1.200 W sin parar; que tenga apagado automático por vuelco; y el ruido. Nuestro calefactor cerámico PTC de 1.200 W tiene las tres: dos potencias (1.200 y 800 W), termostato, protección por vuelco y menos de 50 dB, que es hablar bajito.

La manta eléctrica, para las horas de sofá

Es la que mejor relación tiene entre calor y dinero, con diferencia. Calienta por contacto, así que notas el calor en dos minutos aunque la habitación siga a 18 grados. Para ver una película, leer o trabajar sentado, sustituye al radiador entero por dos céntimos la tarde.

Busca que tenga varios niveles y apagado automático. La manta eléctrica térmica con 3 niveles es la que usamos de ejemplo en estas cuentas.

La batamanta, para moverte por casa

La ventaja de la batamanta polar con mangas es que no tiene cable: te levantas a por agua, abres la puerta al repartidor y sigues igual de tapado. No calienta, conserva tu propio calor, que para estar por casa suele bastar. Y gasta cero.

Tres reglas que ahorran de verdad

  • Cierra la puerta. Calentar una habitación con la puerta abierta es calentar el pasillo. Es el error más caro y el más fácil de corregir.
  • Baja un grado el termostato y sube una capa. Cada grado menos en la calefacción central se nota en la factura; una manta por encima no se nota en nada.
  • No dejes nada enchufado por si acaso. El calefactor de una habitación vacía es dinero quemado, literalmente.

Y si solo vas a comprar una cosa

Si pasas las tardes sentado, la manta eléctrica. Si lo que te echa para atrás es entrar en una habitación helada, el calefactor. Si eres de los que van y vienen por casa, la batamanta.

Y si dudas entre las dos primeras, lo desarrollamos aquí: Batamanta o manta eléctrica: cuál sale más barata.

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